¡…Ser o no Ser, esa es la Cuestion…!
O quizá será ser o parecer?, esto es el dilema de ser mujer, muchas veces dejamos de ser nosotras mismas para así lograr estar con nuestro tan anhelado y soñado príncipe azul, pero después de tanto trabajo e insistencia de nuestra parte, muchas veces nos damos cuenta que dicho príncipe, no resulta más que ser el sapo de nuestra historia, y aparte nos enfrentamos a la cruda realidad en la que buscamos alguien más y todos aquellos que resultan ser de nuestro interés son homosexuales, tienen novia, no quieren una relación seria o simplemente no les interesas.
Con frecuencia te preguntas si tan fea estás, al punto que nadie te voltea a mirar aunque solo sea para criticar, pero a su vez, seguro de tras de ti habrá más de un interesado buscando acercarse a ti, contradictorio, no? y por esto mismo he llegado a creer que Cupido en lugar de ser el dios del amor (mitología), es un mocoso malcriado cuyo único fin es el de crear caos al punto de que en el interior de cada quien, haya tantas emociones hacia una persona, que a la final ni se pueda diferenciar el odio del amor, pero lo que si sabes es que gracias a esa persona y a las sensaciones y emociones que produce en ti, depende tu estado anímico el cual parece una montaña rusa o un sube y baja y los evidentes altibajos resultado de este parque de diversiones que NADIE puede ignorar, te hacen sentir peor, pues como lo notan tampoco dejan escapar la oportunidad de preguntar ¿Qué te pasó?, es que a caso el destino, Cupido y la gente se ponen de acuerdo para seguir hundiéndote la daga? O será que quien te pregunta, al ver tu expresión de sufrimiento experimenta un placer indescriptible casi orgásmico para que haga preguntas tan inoportunas e impertinentes?, será tu paranoia y tu sensibilidad que está a flor de piel la que te hace relacionar todo con el tema en cuestión que supuestamente no quieres que sea nombrado.
Pero retomando el tema de “Cupido”, debe haber un culpable de toda esta caótica situación y por supuesto ese no soy yo, quien diablos le dio su apariencia angelical; un cuasi bebé, en pañal con alas y el cual está armado con un arco con el que dispara flechas de amor y quien reciba una de estas, estará condenado a estar enamorado, en mi opinión en lugar de alas debería tener cuernos y muchas más características que delaten su diabólico trabajo, pero bueno siendo conscientes a quien no le parece sospecho un niño armado?, no sé, pero a mí me parece más peligroso que médico borracho en sala de operaciones.
Y dado lo expuesto anteriormente en cuanto a la figura perversa de Cupido, prefiero más su equivalente en la mitología griega, si, prefiero a Eros, haré uso de la liberación femenina, y me refiero al placer o a la atracción sexual, para que complicarse la vida, si para llegar a ver las estrellas no es necesario estar enamorada, todo es mucho más sencillo cuando se maneja desde la química, para que mezclar sentimientos y a eso sumarle la compleja anatomía del cerebro femenino, si todo puede ser mucho más sencillo de lo que nosotras lo vemos, pero claro si lo decimos abiertamente seremos tildadas como promiscuas y en el peor de los casos la expresión “perra” será el segundo nombre para quien decida hacer de sus deseos y fantasías algo real, es que acaso no tenemos los mismos derechos que los hombres?, es más tenemos muchas más razones, mi propuesta es simple; si lo deseas hazlo, no más que dirán o si lo que te preocupa es que por andar en una vida liberada es perder a ese “príncipe azul”?, por favor de esos solo hay en las películas de Disney, en la vida real solo somos hombres y mujeres que siendo consecuentes con nuestra humanidad, somos objetos de múltiples defectos y bajas pasiones, así que mujeres no más de aparentar, quien te quiera te querrá como eres y por quienes, no por quien pretendes ser, a la final tu soñado príncipe pelará el cobre y en más de una ocasión protagonizara por su papel estelar de sapo.



Posted under:
Libertines Dude!
What a great blog